Eigavisión

Un espacio de reflexión sobre cine japonés

Poster de El latido de la montaña

El latido de la montaña es una coproducción entre Hong Kong y Taiwan de 2007, que llegó a nuestras pantallas un par de años después. El poster para su distribución española es el que podéis ver en la imagen, un desafortunado compendio de la forma en que acostumbramos a acoger las manifestaciones culturales de Asia Oriental, de la que por supuesto no escapa el cine.

Comenzando por la frase promocional “En Oriente, el poder de un golpe de tambor puede transformar el corazón de un hombre”. El tópico de la espiritualidad, en este caso, puede estar justificado atendiendo al argumento de la película, donde el protagonista abandona su Hong Kong de origen para establecerse en Taiwan, encontrando en un templo local una nueva motivación vital a partir del aprendizaje del tambor y la meditación. Más problemático es generar alrededor de este concepto un cierto misterio (…el poder de un golpe de tambor…) y sobretodo la alusión a Oriente.

¿Qué quiere decir Oriente? Parece que los responsables de esta campaña no se hayan hecho esta pregunta, o tal vez sí, conscientes de que aludir a Oriente implica invocar un cierto imaginario exótico, mucho más atractivo que situar al público ante un poco conocido Taiwan.

Sea intencional o por desconocimiento, esta idea amalgamada de un Oriente indiferenciado y homogéneo se refleja también con claridad en el aspecto gráfico del poster. Si bien no es lo que nos atañe, podemos empezar por criticar las soluciones compositivas, con los elementos arquitectónicos en perspectivas que no coinciden con el entorno en que han sido integradas o esa alteración de la imagen en primer plano, la de la fila de personajes subiendo una montaña, modificando la inclinación para justificar que haya un lago al final del camino sin que se les venga el agua encima… Pero lo interesante aquí es justamente esos elementos integrados. La figura arquitectónica a la izquierda de la imagen parece indudablemente propia de la cultura china en toda su amplitud, pero en el elemento de la izquierda, los más avezados habréis reconocido sin dudar el torii sobre el agua del templo de Itsukushima en Japón. La religión shintô, a la que va aparejada la construcción de toriis, es exclusiva de Japón. Incluso sin ser expertos, en la imagen de fondo no costará identificar la figura cónica del monte Fuji, asociada icónicamente al lago que le hace de pórtico, en el que se ha aprovechado para encastar el torii acuático.

En resumen, una muestra del concepto de Asia Oriental como un todo indiferenciado en el que se prescinde absolutamente de la contextualización. No importa la veracidad de la imagen, sólo hacerla más atractiva reforzando su vertiente exótica.

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This entry was posted on 6 July, 2012 by in Orientalismo and tagged , , .
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