Eigavisión

Un espacio de reflexión sobre cine japonés

‘About the Pink Sky’ y la crítica vacía

Últimamente, varias de mis críticas cinematográficas las he escrito un poco a la contra, casi como respuesta a otras que leo. Creo que es legítimo expresar el gusto personal como parte de una crítica, no a todos nos tienen que gustar o disgustar las mismas películas ni por los mismos motivos, pero renunciar al análisis cinematográfico en favor de la simple expresión de ese gusto me parece que no pertenece al ámbito de la crítica. Vamos, que me irritan los críticos irritados por películas que consideran irritantes y se limitan a comentar todo aquello que les irrita, utilizando indiscriminadamente el verbo irritar.

Diatribas que se lanzan como afirmaciones categóricas aprovechando una supuesta posición de autoridad en la opinión, esas descargas no argumentadas son muy fáciles de redactar. Basta con la iteración de adjetivos negativos en frases supuestamente ingeniosas hasta llegar al número de caracteres indicado, de hecho parece que constituyen un género en sí mismas y tiene uno la sensación de haber leído lo mismo en multitud de ocasiones. Hay incluso una suerte de sub-género, útil para rellenar algún párrafo más, basado en ataques preventivos contra otros colegas que puedan opinar en sentido contrario, calificándoles peyorativamente de modernillos, pseudo-intelectuales o adjetivos similares. Y ojo que esto vale también para criticas laudatorias. Del mismo modo que algunos comentarios se empeñan en cargarse algún film, los hay que intentan encumbrar otros con la misma invocación acrítica del criterio natural del gusto.

Pero la autoridad hay que reafirmarla ante el lector, y en gran parte se trata de opiniones huecas. Ante la falta de una perspectiva crítica bien fundamentada, algunos profesionales de la escritura cinematográfica se limitan a decir que se trata de una película que no aporta nada, pero si alguien se detiene a pensar sobre el film puede encontrar determinados argumentos, con lo que esas (malintencionadas o mal construidas) críticas dejan en entredicho a sus autores, pues son ellos los que no han sido capaces de leer el film, de desarrollar y comunicar argumentos, da igual si a favor en contra, que es justamente en lo que consiste su actividad. Todo aquel comentario que se presupone crítico pero no lo es por falta de argumentación constituye, a mi juicio, la evidencia de un fracaso del crítico.

Un ejemplo de todo esto es la reacción crítica a About the Pink Sky (una muestra en la selección de críticas de esta conocida red social cinematográfica), un film que, junto algún comentario más mesurado y constructivo, ha sido en general recibido con una hostilidad sólo justificable desde cierta incapacidad, como muestra el hecho de que ninguna de las numerosas críticas que he leído acierte a referirse a determinada película de Kurosawa Akira en que se basa ese título que algunos  califican de misterioso.

En realidad, a mí también me parece un film muy discutible, pero a su vez cargado de elementos de interés que es justo ponderar. Todo esto es lo que he tratado de transmitir en la crítica que me han publicado los compañeros de la revista Contrapicado, que he titulado Sólo humo

Con este título he pretendido jugar ambiguamente, igual que el director Kobayashi Keiichi en su película, a confundir al lector. Pronunciándome, sin paños calientes, en que se trata de un film que no me ha convencido y que está básicamente hueco, desarrollo una argumentación en positivo sobre esa estética del vacío que Kobayashi construye en torno a su protagonista, estableciendo recurrentes situaciones que sugieren una cierta catarsis, como si la muchacha estuviera a punto de aprender una lección vital que dé un sentido a su vida, y de paso al film, reorientando su actitud en un sentido moral. Una maduración, en definitiva. Sin embargo, el guión está construido para huir inmediatamente cada vez que se platea esa posibilidad. No me atrevería a catalogar el film de comedia pero hay una cierta comicidad en esas situaciones. Para mí, junto a este juego humorístico y un ejercicio eminentemente esteticista, la película está deliberadamente vacía para que funcione como reflejo, no me atrevo a decir denuncia, de una generación que ha renunciado a luchar por mejorar la sociedad, pero también de la incapacidad del cine mismo como generador de discurso crítico.

Es una postura muy discutible. Por un lado, entiendo la renuncia del director a apuntarse a un cierto cine militante y reivindicativo, que acaba siendo panfletario por cuanto, su posicionamiento, suele enunciar claramente cuál es la reflexión “correcta” que debe asumir el espectador. Pero por el otro, limitarse a “mostrar”, aunque con una carga de ironía crítica en ello, tal vez sea insuficiente, igual de hipócrita que la otra opción. Aún así la pelicula, aparte de estar bien construida y ofrecer apreciables muestras de dominio técnico, da para reflexionar, lo que no es poco ante el panorama que el propio film presenta. Es por eso que su director me parece un valor a seguir, para comprobar si es capaz de consolidar los buenos indicios de esta película con nuevas propuestas más sólidas.

momoiro

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

Information

This entry was posted on 20 August, 2013 by in Actualidad, Críticas.
Follow Eigavisión on WordPress.com
%d bloggers like this: