Eigavisión

Un espacio de reflexión sobre cine japonés

‘Miss Hokusai’ y la estética del agua

Una voz tan autorizada como la de Jordi Costa, suele lamentar la incapacidad generalizada de los críticos para analizar el cine de animación en base a lo que constituye su fundamento, que no es otra cosa que la animación. Comprendiendo que en este aspecto no le falta razón, me acompleja un tanto comenzar esta reseña admitiendo mi perplejidad ante algunos aspectos de la animación de Miss Hokusai (百日紅Sarusuberi, 2014, Hara Keiichi) en los primeros minutos de la cinta. Me refiero al tratamiento que en el film se da al elemento acuático, con una destacada presencia en ese tramo inicial, con el río Sumida como marco de la acción. Incluso los profanos, entendemos que la movilidad de los fluidos es uno de los aspectos más difíciles de reflejar en animación, si no el que más. Aun así, la recreación del agua producía un choque estético entre el estilo general, detallado y realista pero de líneas sencillas, contra la relativa sofisticación de las transparencias y vaivenes líquidos. Un contraste que a mis ojos le costaba asumir y, por más que me esforzara en evitarlo, no podía dejar de evocar las soluciones de Miyazaki en su titánico esfuerzo para Ponyo en el acantilado.

Alcanzo conformidad al contemplar lo que vendría enseguida, cuando un recorrido en barca lleva a los personajes a mar abierto, por la bahía de Tokyo, para recrear en pantalla la vigorosa Gran ola de Kanagawa. Especulo con las intenciones autorales para interpretar este nuevo contraste, mucho más poderoso, como un elogio a la maestría de Hokusai. Las afiladas garras de la amenazante ola de su grabado, crean una violenta sensación de dinamismo donde la imagen en movimiento no es capaz de lograr tal efecto. No importa si esta valoración es errada, si no es causa de la impericia técnica del equipo que animó el agua en la película y todo se debe a mi propia incapacidad crítica ante unas técnicas que desconozco. La impresión de este momento fílmico ya justifica, a mi juicio, la validez de la cinta.

Pero no se limita a esta secuencia lo que la película tiene que ofrecer. La escena que transcurre con la ciudad cubierta de nieve sube el listón narrativo y estético a cotas fuera de lo común. La nieve, aunque en otro estado, nuevamente el agua. El film es toda una reivindicación del arte de la marca Hokusai. Recalco el uso del término marca, ya que no es sólo el anciano dibujante el que transita por la pantalla, lo hacen también varios de sus discípulos, artistas valiosos pero ensombrecidos por la fama del icónico personaje. Y sobre todo lo hace, no en vano el título, la hija del artista. Una vez más, el foco bascula para dar el justo protagonismo a mujeres interesantes, decisivas tal vez, que la historia oficial se esfuerza en orillar. No es por tanto, una obra estrictamente biográfica, aunque nos cuente parte de la historia de estos personajes. Tampoco es un relato costumbrista, pese a que la recreación casi documental del ambiente de Edo sea otro de los placeres que la película ofrece. Se trata de todo un tratado del arte y la condición de artista, sobre la falsedad de ese personalismo que fomenta la idea de la autoría, del genio individual. Y un interrogante sobre la secular negación de la participación femenina en ese espacio de los grandes nombres.

En el aspecto negativo también hay algún comentario. En una industria que se distingue por la profesionalidad de sus actores de voz, apostar por la estrella de moda me parece un retroceso. La imagen y popularidad de una actriz, cincelada por agencias publicitarias en base a la nobleza de su genealogía, no garantizan el éxito de su trabajo. No me gustó Watanabe An como voz principal de la cinta. En el otro extremo, apostar por nombres tiene recompensa cuando van asociados con la calidad. La aportación musical de Shiina Ringo, que aumenta su nómina de colaboraciones cinematográficas, una vez más sobresaliente. Llama la atención que, de nuevo, su participación se fundamente en una supuesta extemporaneidad, aportando su registro más eléctrico a un film de época. El director de la cinta lo justifica por su percepción de la protagonista como una mujer fuerte, una ‘rockera’, en sus propias palabras.

Con su argumento reducible a un par de líneas, de planteamiento algo difuso y final un tanto abrupto que apenas cierra nada, Miss Hokusai tiene más de creación de ambientes estéticos, con desprejuiciada intrusión de elementos sobrenaturales en su realista recreación de época, que del relato biográfico que a priori se pudiera esperar. Una apuesta de cierto riesgo, ya que puede asustar a distribuidores y exhibidores, tan dependientes de audiencias amplias. Los argumentos a favor son, por el contrario, poderosos y la cinta ya tiene comprometidos pases en muy destacados festivales. De su acogida en ellos depende su recorrido futuro. Confío en que este nuevo trabajo de Hara conquiste la suerte que merece.

MissHokuHara

Advertisements

One comment on “‘Miss Hokusai’ y la estética del agua

  1. Pingback: Miss Hokusai (百日紅) de Keiichi Hara | Blog Visual

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

Follow Eigavisión on WordPress.com
%d bloggers like this: