Eigavisión

Un espacio de reflexión sobre cine japonés

Suzuki Toshio en la Universidad Josai

Recuerdo vívidamente mi primera aventura en una sala cinematográfica japonesa. Fue aquel verano en que Ghibli estrenó Arrietty, y me contuve durante varias semanas, esperando el momento propicio para que no hubiese gran afluencia de público y eligiendo un día que me pareció idóneo para evitar la presencia masiva de niños. Mis cálculos fueron claramente erróneos. Al entrar en la platea tuve un escalofrío al ver a toda aquella sobreexcitada chiquillería. Para mi sorpresa, al apagarse las luces e iniciarse la proyección, se produjo un expectante silencio que no se rompió hasta que la platea se volvió a iluminar. Nadie se había movido de su asiento mientras en pantalla se sucedían todos los títulos de créditos.

Con esta experiencia en mente, tuve un gran disgusto al vivir la otra cara de la moneda. Con el auditorio del campus de Kioicho repleto, fui de los muchos que hubo de acomodarme en una enorme aula y seguir por pantalla la charla organizada por la universidad de Josai con el productor de Ghibli Suzuki Toshio. El sonido no era espectacular, y no había servicio de interpretación, por lo que los que aún tenemos nuestras dificultades con el idioma debíamos estar más que atentos. Así, me resultó muy molesto no parar de escuchar, durante toda la sesión, los comentarios y risitas de un numeroso grupo de jóvenes a mi izquierda. El chico de mi derecha, por lo menos, no molestó nada, ya que se echó inmediatamente a dormir. No se quedó dormido, se acomodó y se puso a dormir. Al final de la sesión vi que todos ellos firmaban un documento de asistencia. Eran alumnos de audiovisuales en la facultad. Me pareció increíble el desinterés ante una oportunidad tal vez no única, pero sin duda muy valiosa, de escuchar de primera mano la experiencia y reflexiones de una figura imprescindible del panorama cinematográfico global. Más aún sabiendo que fue amplio el número de personas que se quedaron sin poder entrar, ya que el aula también se quedo pequeña. En fin, dejando al lado mis frustraciones personales, ahí va una síntesis de lo escuchado en la jornada.

Suzuki comenzó relatando su función en Ghibli, donde interviene desde el proceso creativo de preproducción. Un proceso colaborativo en el que se desarrolla el concepto artístico en base a preguntas básicas, como por ejemplo al acometer El castillo ambulante, en que el equipo dedicó largas jornadas a respoderse ¿cómo se mueve un castillo? Una vez empieza la ejecución de la película, pasa a encargarse sólo de la administración económica de la producción. Varias veces insistió en que la animación, el cine en su conjunto, es un trabajo en equipo, que no tiene mucho sentido tratar de trabajar individualmente.

También explicó que Takahata manejó durante años un proyecto, sugerido por Kurosawa, para adaptar el Heike monogatari. Las reticencias del animador principal a rodar escenas violentas y la envergadura del proyecto, condicionaron que se decidieran por acometer la historia de Kaguya hime. En principio pensaron en esta narración como banco de pruebas, técnicas y estéticas, para más adelante usarlas en Heike, pero la previsiblemente compleja y larga producción, unidas a la edad de Takahata y la dificultad de simplificar un argumento con un arco temporal de varias centurias y varias generaciones de personajes, llevaron a desistir del proyecto.

Aunque Suzuki volvía una y otra vez sobre Japón y el público autóctono, el moderador le insistió varias veces hasta que logró hacerle hablar de la internacionalización de Ghibli. Considera el productor que Ghibli se desenvuelve en un pequeño espacio, dentro del ya de por si reducido espacio de la animación japonesa. En base a eso, no se explica la aceptación internacional alcanzada por sus producciones. Da a entender que Ghibli trabaja sin tener en cuenta la posible comercialización más allá del archipiélago. De hecho, en su intención de impulsar la exportación de animación local, el organismo cinematográfico surcoreano (KOFIC) le pidió participar en unas jornadas consultivas con otros expertos internacionales. Su consejo a los coreanos fue dejar de realizar películas concebidas con el objetivo de llegar al público internacional. Comenta que al pactar la distribución internacional con Disney, pensaron más en la repercusión que eso tendría a nivel interno, en elevar las expectativas del público local. De hecho, afirma que el gran éxito internacional de La princesa mononoke se produjo a nivel regional (Corea, Taiwan y Hong Kong) y en menor medida en Europa occidental (particularmente Francia), pero la aceptación entre el público norteamericano no fue especialmente relevante.

Aprovechó para comentar algunos problemas de distribución en Estados Unidos, donde no fueron bien comprendidos aspectos como el baño compartido entre padre e hijas en Totoro o Sosuke dirigiéndose a su madre por su nombre de pila en Ponyo en el acantilado, donde también causó controversia que los dos niños protagonistas fuesen saludados y animados por los adultos a su paso mientras navegan solos en la barca de juguete, en lugar de ser ayudados y tutelados.

Suzuki se confesó amante del cine, pero no de la animación. Aunque ve mucha por motivos profesionales y puede apreciar y disfrutar sus hallazgos, sus preferencias personales van por otros derroteros, con el cine de Yamanaka Sadao como su reconocida preferencia y dejando también el nombre de Woody Allen, al que se ha aficionado recientemente. Según dijo, reconoce en sus filmes trazos que le recuerdan a varios de los directores que le gustan, como Fellini o Chaplin, por lo que está disfrutando en las últimas semanas mientras trata de reunir las películas que aún le faltan y completar el visionado exhaustivo de su filmografía. También valoró como muy positiva la forma en que el grupo de Spielberg y Lucas habían sabido apelar a públicos de todos los rangos de edad.

Finalmente, señaló a Tailandia e Indonesia como lo más interesante del actual panorama de la animación internacional, probablemente también para el futuro, a los que podría unirse Vietnam, que justo comienza a asomar la cabeza. Gran parte de los empleados que han contribuido a los éxitos de Pixar provienen de estos países, regresando a ellos cargados de experiencia técnica e ideas originales, que enriquecen con el entusiasmo y acervo cultural local. Suzuki afirmó que numerosos jóvenes aspirantes a animadores se dirigen a él o a Ghibli para intentar acceder a la animación profesional. En esos casos, él siempre recomiendo a los jóvenes valores que mejor se vayan a probar suerte al sudeste asiático y participen de la renovación de la animación, en lugar de incorporarse a una industria ya establecida y poco dinámica como la japonesa.

La jornada se completó con una mesa redonda de académicos expertos en animación y cine japonés, que relataré en una próxima entrada. Este acto ocupó un aula sensiblemente más pequeña y que no llegó a llenarse. Al menos reconfortó bastante comprobar que parte de los alumnos, no fue sorpresa reconocer alguno de los rostros que había visto seguir la charla anterior con gran respeto, repitieron asistencia y actitud.

P1090498

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

Follow Eigavisión on WordPress.com
%d bloggers like this: